La Pobreza energética y sus consecuencias

La pobreza energética es la imposibilidad de mantener la temperatura del hogar a un nivel saludable, entre 18 y 20 ºC en invierno y unos 25 ºC en verano. Además, estos hogares tampoco pueden garantizar un consumo mínimo de 100 litros de agua al día por cada persona.

Según la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), la pobreza energética se produce por diversos factores, la mayoría causados por la actual crisis económica: los bajos ingresos familiares, el aumento de la tasa de paro, la subida de los precios energéticos (por ejemplo, la tarifa eléctrica ha subido más de un 70% en los últimos 10 años) y un escaso aislamiento térmico de la vivienda.

La pobreza energética

Podríamos enumerar las principales consecuencias de esta pobre situación: afectaciones importantes en la salud, deterioro de los edificios, riesgo de endeudamiento, corte del suministro, derroche energético y aumento de las emisiones. Respecto a los principales efectos sobre la salud, especialmente peligrosos para niños, ancianos y enfermos crónicos, son:

  • Temperaturas inadecuadas para la vivienda, cosa que incrementa el riesgo de padecer diversas enfermedades.
  • Vivir en un hogar con bajas temperaturas durante el invierno, moho y humedades; posible causa de enfermedades como asma, artritis, reumatismo, depresión, ansiedad, etc.
  • Es una de las principales causas del aumento de la mortalidad en personas de más de 60 años por enfermedades cardiovasculares y respiratorias durante el invierno.

La pobreza energética en España afecta a un 11% de los hogares que equivaldría a unos 5 millones de personas. Además, a causa de la crisis se ha incrementado el número de hogares que dedican más del 10% de su presupuesto para pagar los gastos energéticos.

Javier Ramos, el responsable del área de intervención social de Cruz Roja, opina que «las familias que sufren pobreza energética suelen vivir de alquiler y buscan pisos que sean lo más barato posible pero que no están ni acondicionados ni aislados». Sin embargo, admite que «aunque estas familias tuvieran aire acondicionado en sus casas no podrían ponerlo».

Respecto a que una gran cantidad de viviendas afectadas por la pobreza energética son de alquiler, puede ser debido a otros y diversos factores como por ejemplo:

  • El propietario no considera oportuno gastar dinero en mejorar la eficiencia energética de la vivienda, ya que no es él quien la aprovecha.
  • El inquilino no se plantea invertir para modificar la instalación de la vivienda, ni el sistema de calefacción, ya que si algún día se va de la vivienda perderá todo el dinero invertido.
  • En algunos casos, al buscar una vivienda de alquiler mucha gente valora más la ubicación o el importe del pago mensual, que otros factores como la calefacción o el aislamiento.
  • Algunas familias con muy bajos ingresos solo se pueden permitir viviendas de alquiler con un mal estado de conservación.

No obstante, el problema no es exclusivo de la clase baja o sectores de la población marginales, ya que como comenta Javier Ramos muchos trabajadores con unos bajos ingresos acuden a ellos porque no pueden pagar su factura de luz o de gas. Además, también comenta que hay familias de clase media, que aunque tienen aire acondicionado en su hogar, no se pueden permitir ponerlo en marcha ya que su sueldo se ha reducido mucho por la crisis.

Como es un problema muy grave que afecta a una parte importante de la población, pensamos que las diferentes administraciones tendrían que llevar a cabo una serie de reformas para ir solucionando alguno de los factores que producen la pobreza energética. Los ayuntamientos podrían llevar a cabo reformas integrales en barrios desfavorecidos como ya han hecho en Sabadell, Reus y Tarragona. Las administraciones autonómicas podrían promover fondos de ayudas contra la pobreza energética e instar a la administración estatal a realizar reformas a nivel laboral, económico y energético que solucionen estos problemas en conjunto.

Fuentes: